Cómo preparar tus pies para el cambio de calzado

Todo nuestro organismo reacciona ante los cambios de la primavera y nuestros pies no son una excepción. Es más, por lo exigente que es para las extremidades inferiores soportar el peso de nuestro cuerpo, en los pies se concentran muchos factores que pueden marcar la diferencia entre bienestar y malestar.

Seguramente si te decimos que tus pies son importantes y hay que cuidarlos te sonará a consejo muchas veces oído. Sin embargo, a pesar de que cada vez somos todos más conscientes de la importancia de prevenir las infecciones como el pie de atleta, conocer los síntomas que nos alertan de un posible problema dermatológico en los pies nos puede ayudar a evitar algunas complicaciones.

Consejos parar preparar tus pies para el cambio de calzado y evitar problemas como la sudoración excesiva, el mal olor de pies o el pie de atleta

Si le preguntásemos a nuestros pies cuáles son los principales factores que influyen en su bienestar, nos dirían: comodidad, transpiración y buenos cuidados. Tres factores en los que el calzado que utilizamos puede inclinar la balanza hacia sentirse bien o pasarlo mal.

Es probable que hayamos hecho, o estemos haciendo, el cambio de armario para almacenar el invierno y sacar la primavera. Ropa de vestir, zapatos, ropa de casa, ropa de baño… seguro que nuestra indumentaria del día a día cambia de tonos y colores, de tejidos y materiales, de formas y de propiedades. Cambia lo que nos ponemos en el cuerpo y éste tiene que adaptarse a lo que nos ponemos. Por eso podemos ayudar al cuerpo en el proceso de adaptación a la primavera.

Las temperaturas aumentan en primavera y uno de los problemas más frecuentes es el mal olor de pies que puede estar provocado por una sudoración excesiva. Un problema que podemos combatir actuando sobre los pies, pero también sobre el calzado.

El óxido de zinc es un buen aliado para mantener los pies frescos, secos y con olor a limpio, tiene poder absorbente que puede eliminar el exceso de humedad en la piel evitando la aparición de mal olor y los hongos en los pies, y puede aplicarse tanto en los pies como en el calzado.

Utilizado en polvo, el óxido de zinc se aplica después del baño o la ducha sobre la piel de los pies bien seca. Y en los zapatos y calcetines la aplicación correcta es espolvorearlo en el interior de estos.

Pies, calzado y primavera. De las botas a las sandalias, de los zapatos consistentes al calzado más ligero, de los tejidos recios e impermeables a los materiales más transpirables. Pero dentro del nuevo calzado siguen estando nuestros pies, que nos dicen que quieren comodidad, transpiración y buenos cuidados. Buenos cuidados para los pies entre los que se incluye evitar los cambios bruscos.

Ayer bota alta con forro de abrigo y cordones y hoy sandalia liviana con calcetines o medias finas y poca sujeción no es el mejor proceso de adaptación para nuestros pies. En el cambio de un tipo de calzado a otro es aconsejable utilizar calcetines o medias que actúen como protección del pie, por ejemplo, contra las rozaduras, y las consiguientes ampollas, que se pueden producir por la diferencia entre las hormas de los zapatos, las costuras, las hebillas o las tiras de sujeción.

Si cambias de zapatos, más aún si los estrenas, evita caminatas largas. Cuando un zapato es nuevo todo para tus pies es nuevo: la superficie de apoyo, el deslizamiento, el tacto de la planta del pie, la sensibilidad y movilidad de los dedos. Dales tiempo para que lo nuevo resulte agradable y no agresivo.

No nos olvidamos de los profesionales que, debido a las características y exigencias de su trabajo, deben usar calzado técnico. Mujeres y hombres que, en su día a día, utilizan zapatos o botas de seguridad con resistencia al aplastamiento, al calor y a las sustancias químicas y abrasivas, plantillas antiperforación, protección antiestática y suelas antideslizantes. Es un tipo de calzado que está especialmente diseñado para protegernos de las condiciones más duras y, gracias a la constante innovación de los fabricantes, hace compatible la seguridad con la comodidad.

Si usas calzado técnico, piensa que tus zapatos o botas mantienen tus pies en unas condiciones de ajuste y temperatura concretas. Condiciones muy diferentes a las que brinda cualquier calzado de calle.

De entre las afecciones relacionadas con el entorno laboral, las de carácter dermatológico figuran entre las más frecuentes (el pie de atleta, por ejemplo). Por esta razón, sea cual sea el momento del año, cuando cambias el entorno de trabajo por el de calle, ten en cuenta la sensibilidad de tus pies a dicho cambio y procura, como decíamos antes, que resulte lo menos brusco posible.

El picor, una sudoración excesiva de los pies o el dolor en las uñas son indicios de que algo no funciona como debería. Conocer los síntomas dermatológicos más comunes en los pies ayuda a identificar problemas como el pie de atleta y actuar sobre ellos cuanto antes. Si le prestamos la atención que necesitan, nuestros pies se verán libres de hongos y nosotros libres de molestias, infecciones y malestar. Cualquier cambio debe ser, en la medida de lo posible, gradual.

Por último, y muy importante: puedes utilizar productos con óxido de zinc o bifonazol para el cuidado de los pies en adolescentes (a partir de 12 años) y adultos siguiendo las instrucciones e indicaciones del prospecto o el profesional sanitario, pero cuando se trata de los niños (menos de 12 años), o si tienes algún tipo de lesión o circunstancia especial, acude a tu farmacia o consulta con tu especialista.

 

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