Cambios visibles en el cuerpo durante el embarazo

Publicado el 21/03/2016

El cuerpo de la mujer sufre importantes cambios desde el primer momento del embarazo, algunos de los cuales son muy evidentes y otros no tanto.

El más evidente es que va a crecer tu barriguita para albergar a esa nueva vida que está en camino, pero antes de que nadie lo note, ya sentirás que tu cuerpo está cambiando.

Los senos, por ejemplo, empiezan a prepararse para la lactancia. Debido a la acción de las hormonas, crecen las glándulas mamarias y la grasa acumulada. Al principio puede ser imperceptible, pero pronto aumentarás una talla y más.

Antes de notar este aumento en tamaño y peso, empezarás a sentirlos diferentes: sensibles, llenos, hinchados, pesados, molestos... En la areola se distinguirán unos nódulos pequeños, llamados tubérculos de Montgomery.

Un correcto cuidado de los senos durante el embarazo incluye el uso de sujetadores especiales para el embarazo, preferiblemente de algodón. Durante el tercer trimestre puedes tener filtraciones de calostro; unas almohadillas absorbentes te evitarán manchar la ropa.

Para el lavado de los pechos conviene usar agua tibia y sin jabón, para evitar que se resequen y aparezcan las temidas estrías.

Las estrías son líneas rojizas que aparecen en la piel debido a la rotura de las fibras de tejido, y que se manifiestan como pequeños desgarros o cicatrices. Con el tiempo, cambian de color y se van volviendo más claras. Suelen aparecer en los senos, barriga, nalgas y muslos, pero pueden hacerlo en cualquier parte de ese extenso órgano que es la piel. Hay diversos factores que pueden dar origen a la aparición de las estrías: peso, rápido crecimiento como en la adolescencia, cambios hormonales, etc. Las estrías se pueden prevenir, pero una vez han aparecido, son muy difíciles de combatir.

Cambios visibles en el cuerpo durante el embarazo

¿Por qué aparecen las estrías durante el embarazo? Debido a los cambios  hormonales propios del embarazo, disminuye la actividad de las células que mantienen la elasticidad y crean colágeno y elastina, con lo cual la piel se debilita y desorganiza, y aparecen las antiestéticas estrías.

Para evitar su aparición es importante mantener el aumento de peso en los límites recomendados. También es fundamental poner en marcha un programa integral de higiene e hidratación de la piel desde el principio del embarazo y tras el parto.

Con los cambios hormonales propios del embarazo, disminuye la actividad de las células que mantienen la elasticidad y crean el colágeno y la elastina, con lo cual la piel se debilita y desorganiza y aparecen las antiestéticas estrías.

Para la higiene de estas pieles secas y sensibles es necesario utilizar un gel de baño de pH similar al de la piel, es decir, ligeramente ácido. Este tipo de geles preservan la flora cutánea y respetan los lípidos de la piel.

También es necesario nutrir e hidratar la piel con cosméticos que le ayuden a recuperar elasticidad, flexibilidad y suavidad, desde el primer momento del embarazo hasta unos meses después del parto, cuando el vientre ha vuelto, más o menos, a su posición habitual.

Déjate asesorar en tu farmacia de confianza en el uso de productos que puedan estimular la producción de colágeno y que hidraten y refuercen la piel en profundidad, permitiendo la regeneración celular.

La retención de líquidos es otra característica del embarazo. Se produce porque aumenta la presión que el útero ejerce sobre los vasos sanguíneos y esto dificulta el retorno de la sangre al corazón, aumentando el volumen sanguíneo y provocando edemas o hinchazón, especialmente en los tobillos y pies. Conviene aplicar frío local y hacer masajes en las piernas para mejorar la sensación de pesadez y el hormigueo en las piernas, pies y manos. Puedes aprovechar el momento de la ducha para mojarte las piernas con agua fría, y darte un masaje en las piernas en el momento de aplicarte la crema hidratante.

El ombligo también experimenta un cambio visible a medida que avanza el embarazo. En el sexto mes empieza a sobresalir porque el útero empieza a tener un volumen considerable. No te preocupes, el ombligo volverá poco a poco a su forma original después del parto.

Otro de los cambios típicos en el cuerpo de las embarazadas, son las alteraciones del color de la piel: los pezones se oscurecen, aparece una línea oscura que va desde el ombligo hasta el pubis, conocida como línea alba, y también la piel de la cara se oscurece, formando manchas características.

La mayoría de estos cambios suelen desaparecer después del parto y no requieren de tratamiento. Para evitar las manchas de la cara, que son las que suelen disgustarnos más, conviene protegerse del sol con sombreros y cremas solares con alto factor de protección, evitando las horas de mayor incidencia de los rayos solares.

Como ves, son nueve meses en los que tu cuerpo visiblemente cambiará mucho. En otro post comentaremos aquellos cambios debidos al embarazo que se producen en el interior de cada mujer.

Y tú, ¿qué tal has llevado estos cambios?

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