¡Regálate un masaje!

Bueno, mejor dicho, que te lo regalen. En estos días que tanto te preguntan qué deseas, ¿por qué no pides un masaje? ¡Ah! Y a ser posible que se queden con el bebé mientras te lo hacen. ¿Lo tienes? Pues relájate y aprovecha los múltiples beneficios que te ofrece un buen masaje, ¡y más en el posparto!

Las contracturas, las tensiones y los dolores musculares están bastante ligados al posparto. Dar a luz supone un gran esfuerzo, y sin tiempo para recuperarte necesitas cuidar de tu bebé, de manera que el cansancio se va acumulando. Cogerlo en brazos o amamantarlo son acciones de tu día a día que favorecen que adoptes malas posiciones y, por lo tanto, que acabes sintiendo ciertas molestias. Los brazos, las cervicales y la zona lumbar suelen ser las zonas más aquejadas por este esfuerzo, así que no estaría de más que te mimaras un poquito. Necesitas estar bien para poder cuidar de tu bebé, y un masaje es una inversión en tu bienestar.

masaje después del parto

Ventajas y más ventajas

“¿Cuáles son los beneficios de un masaje? Alivia los dolores y relaja”. Esta es la creencia de la mayoría de las personas. Es cierto, pero es simplificar demasiado las grandes ventajas que tiene esta antigua herramienta terapéutica. A continuación, te describimos algunos de los beneficios que te puede aportar a ti durante el posparto:

  • Ayuda a relajar la mente.
  • Desbloquea y tonifica la musculatura.
  • Estimula la circulación sanguínea. Una excelente manera de activar el sistema linfático para eliminar toxinas y fortalecer tu sistema inmune.
  • Libera endorfinas. Y, de esta forma, alivia tus molestias y dolores tras el parto. Esto es especialmente importante para las cicatrices de la episiotomía o la cesárea, ya que facilita su recuperación. Eso sí, hay que esperar a que te quiten los puntos y el dolor remita para poder manipular la zona sin hacerte daño.
  • Favorece el sueño reparador. Especialmente en los primeros días del posparto, cuando menos duermes, el masaje es importante porque ralentiza la respiración de forma natural, preparando a tu organismo para conciliar el sueño.
  • Ayuda a recuperar la figura.

¿Quién me lo puede dar?

Para poder aprovechar al máximo los beneficios del masaje posparto sería conveniente que buscaras un profesional que estuviera especializado en esta etapa de tu vida. Si ya lo tienes de cuando estabas embarazada, ¡genial! Y es que durante la gestación también es muy recomendable disfrutar de las ventajas de un reconfortante masaje.

Respecto al masaje en la zona de la episiotomía, puedes dártelo tú misma. Habla con tu matrona, ella te indicará cómo debes hacerlo. Si tu único objetivo es relajarte, puedes pedírselo a tu madre, a tu mejor amiga o, mejor aún, a tu pareja. El masaje posparto es una manera maravillosa de recuperar la intimidad en tu relación, pero ¿requiere una preparación especial? Pues sí, es preferible que tengas algunos aspectos en cuenta. ¡Continúa leyendo y no te lo pierdas!

El dónde y el cuándo son muy importantes

Cuidar los detalles siempre es importante, incluso para darse un masaje. Cuando vas a un lugar especializado ya está todo previsto, pero si te lo dan en casa acuérdate de:

  • Buscar el momento adecuado, donde no haya interrupciones. Antes de acostarte suele ser ideal, porque te ayudará a dormir plácidamente.
  • Elige un lugar tranquilo y cómodo. Recuerda que necesitarás tumbarte sobre una superficie firme.
  • Asegúrate de que la habitación tiene la temperatura adecuada. No puedes pasar ni frío ni calor. Por eso, una vez tumbada, es importante que mantengas la mayor parte del cuerpo cubierto y caliente. Solo deben quedar descubiertas las zonas que te estén masajeando.
  • Baja la intensidad de la luz. Pueden ser unas velas, una lámpara pequeña… ¡lo que se te ocurra! La idea es que se cree un ambiente relajado, que la parte racional de tu cerebro logre desconectar, y para eso se necesita que haya poca luz.
  • Utiliza incienso. Si eres de las que te gusta este tipo de aroma, puedes encender tu preferido.
  • Escoge música que te guste y te relaje y ponla a bajo volumen.

¡Manos a la obra!

Una vez ya está todo listo, solo falta que te dejes llevar y disfrutes del masaje. Antes de empezar te puedes duchar para calentar los músculos. La persona que te vaya a dar el masaje se habrá puesto en las manos unas gotas de un aceite que te guste y se las habrá frotado ligeramente para calentarlo.

Probablemente, la mejor técnica para comenzar consiste en una serie de movimientos circulares amplios con las palmas de las manos para que consigas relajarte. Esta es una buena técnica que se puede aplicar en cualquier parte del cuerpo, y también permite ejercer la presión que se desee. Una vez te sientas cómoda, puedes pedir una presión más específica para deshacer las contracturas. Recuerda que la idea es que te relajes totalmente. No te sientas mal por pedir, ya que este placer no solo ayudará a tu cuerpo sino también a tu mente. Y si necesitas convencer a alguien dile que ¡está demostrado científicamente!

 

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